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El
principio polar en el pensamiento chino
Precisar cuando
surge concretamente la idea de polaridad es sumamente complicado,
pero debemos partir necesariamente de conceptos que nos llegan,
por lo menos por antigüedad, desde oriente o más certeramente,
China. China ha sido la cuna de las ideas filosófico-religiosas
acerca del Tao. El Tao según traduce Richard Wilhelm, significa
tanto camino como sentido, un sentido antes de toda realización
y un camino correcto. Del Tao surgen dos principios fundamentales
de la realidad, lo luminoso polar o Yang, y lo oscuro o sombrío
o Ying, de éstos surgen, luego, los demás opuestos
polares. El cuerpo es vivificado con la coparticipación
de dos estructuras anímicas: Hun (animus) que pertenece
al principio Yang, y Po (anima), que pertenece al principio Ying.
El anima, en la idea china, está ligada a los procesos
corporales, en cambio el animus se relaciona con el alma superior.
Este último mora en los ojos, mientras que el anima en
el bajo vientre. Dado que el animus deriva del principio Yang,
se lo considera alma - yang luminosa, mientras que el anima representa
el alma-ying oscura. Por último mencionamos que en el pensamiento
chino Li es el sol y Kan es la luna, las bodas de Kan y Li son
el secreto proceso mágico que engendra al niño,
el nuevo Hombre, el ser integrado.
La teoría
de los opuestos en la obra de Carl G. Jung
La obra de
Carl G. Jung se encuentra atravesada permanentemente por la idea
china del Ying y el Yang, desde los principios energéticos
hasta los tipos de personalidad, desde la oposición consciente-inconsciente,
hasta la compensación propia del sueño; y sobre
todo si tomamos todo el desarrollo de los trabajos alquímicos.
Pero es esencial, desde mi punto de vista, el hincapié
que hace sobre el tema de la sombra, o más precisamente
de la oposición persona-sombra. Carl G. Jung nos sugirió
sabiamente que uno de los primeros pasos que se deben dar al iniciar
un análisis es el enfrentamiento con la sombra.
La sombra
no forma parte de la imagen consciente que tenemos de nosotros
mismos, se oculta en los umbrales de lo inconsciente y actúa
en forma indirecta, por eso debemos aprender a verla cuando aparece
e iniciar con ella un contacto más fluido que nos permita
conocernos a nosotros mismos. También, en el marco social,
la sombra se filtra en la discriminación, la marginación
y la violencia colectiva. Por ejemplo, si tomamos la situación
de los países latinoamericanos y africanos respecto del
mundo anglosajón, observamos que prevalece la desnutrición,
el analfabetismo y la violencia, quizás porque no son otra
cosa que la sombra de los ex colonizadores, que dejaron las máscaras
en sus lugares de origen y explotaron la sombra en los países
colonizados. El mundo compensa pero en un solo sentido, si cada
país atravesara su propia sombra y la integrara, no necesitaría
depositar la basura fuera de su hogar.
El diálogo
entre opuestos
En los comienzos
de un análisis, podemos determinar qué tipo de personalidad
presenta el paciente (introvertido o extravertido) a través
de nuestra observación y su relato, podemos también
conocer su persona o máscara, y, si oponemos a ésta
la polaridad, podemos acceder a la sombra. Pero para el paciente
esto no es tarea fácil, él tiene que darse cuenta
de quién es, y es él quien debe aceptar esa parte
que no reconoce y vive como ajena a su vida. Ante una situación
de conflicto, suelen aparecer dos posiciones encontradas, dos
fuerzas de signo contrario, dos personajes arquetípicos
que luchan con ánimo de prevalecer sólo uno de ellos.
Son contrarios que se atrincheran en su posición y no quieren
resignar ni un centímetro, uno se encuentra en un polo
y el segundo en otro. Sin embargo, tanto uno como el otro tienen
cosas que decirse, proponemos al paciente que sostenga un diálogo
fantaseado y así estos dos aspectos pueden mostrar lo que
piensan, sienten y creen, y así, confrontar. Pueden discutir,
pelear, llorar o reír juntos, hasta que logren entenderse
y finalmente integrarse.
Jung en su
libro Misterium Conjuntionis, refirió justamente sobre
el tema de la integración de los opuestos simbolizado esencialmente
en la imagen del casamiento alquímico, y en los atributos
alquímicos del sol y la luna (Li y Kan en el pensamiento
chino), como opuestos masculino y femenino. "Todo es doble; todo
tiene dos polos; todo su par de opuestos: los similares y los
antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos
en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan;
todas las verdades son medias verdades; pueden reconciliarse todas
las paradojas." (Hermes Trimegisto, El Kybalión , Bs. As.
1998, pág. 85). La sombra funciona también como
un opuesto invisible, un contrario que, aunque funciona todo el
tiempo, no se ve. Pero sí observamos sus efectos en nuestras
conductas: se agazapa en el malhumor, en un comentario a destiempo
o escondida en alguna adicción, y se hace presente cuando
menos la esperamos; se vive como un otro yo, ajeno a uno mismo.
"Si quieres que algo se junte, debes dejar que primero se separe,
si quieres que algo disminuya, debes dejar que primero aumente".
(Lao Tse, Tao Te Ching, Bs. As. 1998 pág. 60).
En el transcurso
de un análisis la sombra se manifiesta continuamente a
través de diversos mecanismos: la proyección, la
negación, la represión y la somatización,
en su aspecto negativo, y en la identificación en su aspecto
positivo. Cada vez que la sombra aparece nos abre una puerta,
así nos dice Jung: "El encuentro con uno mismo, al principio,
es el encuentro con la propia sombra. La sombra es un pasaje,
una puerta estrecha y no hay forma de bajar al pozo profundo sin
sufrir el dolor del angostamiento que implica cruzarla. Pero hay
que aprender a conocerse a uno mismo para saber quién se
es. Porque, por sorpresa, lo que se encuentra detrás de
la puerta es una vasta extensión de incertidumbres sin
precedentes, sin derecho ni revés, sin parte superior ni
inferior, sin ubicación ni pertenencia, ni bien ni mal.
Es el mundo del agua…, donde soy indivisiblemente esto
y aquello al mismo tiempo, donde experimento al otro dentro de
mí mismo y el otro fuera de mí me experimenta a
mí." (Carl G. Jung, Collected Works vol. 9,1, pág.
22).
Nuestro trabajo
con la sombra consiste en desenmascararla, concientizarla y reconocerla
como propia, saber que todos contenemos dos polaridades que nos
enfrentan con la vida, integrar esas polaridades y reconocer ese
Opuesto Invisible, es la tarea para luego poder recorrer el largo
camino de la Individuación.
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