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Introducción
Para este
trabajo me he basado principalmente en las investigaciones de
antropólogos, etnólogos, sociólogos y especialistas
en religión de origen finés, ostyako, yacuto, tungús
y ruso. Algunos de ellos, provenientes de diversas regiones de
Siberia central y oriental, estudiaron bajo el régimen
de la ex Unión Soviética, y con la caída
del mismo, se abocaron a la tarea de rescatar lo que quedaba del
chamanismo (1). Sobre todo teniendo en cuenta que el régimen
soviético persiguió en forma encarnizada al chamanismo,
interrumpiendo en algunos casos, la continuidad de la tradición
oral, y en otros, provocando su desaparición definitiva
en algunas regiones.
Las causas
de esta persecución, al menos las que se dieron a conocer,
fueron las acusaciones de practicar una medicina fraudulenta basada
en hierbas, el deseo de perpetuar creencias religiosas ya extintas,
y el esfuerzo por permanecer vigentes en el amanecer de la razón,
la ciencia y la lógica. Hoy, aunque en muchos lugares ese
chamanismo ya no existe, o sólo quedan algunos pocos individuos,
debemos rescatar que al nivel de las ciencias involucradas, el
interés por esta religión y/o cosmovisión
ha resurgido en forma amplia y renovada.
Nos centraremos
especialmente en las ramas samoyeda, chukchi, tungús, vogul
y ostyaka, hacia Europa, por lo tanto debemos destacar aquellas
características compartidas por estos pueblos y su pasaje
a través de los Urales para conformar la rama fino-ugria
propiamente dicha, en la cual destacaremos a los fineses y lapones.
Luego veremos la amalgama de estas creencias con las del substrato
escandinavo y la asimilación posterior de algunas creencias
indoeuropeas, concretamente las germano-escandinavas. Que hayan
migrado las creencias no significa siempre que se hayan desplazado
las etnias completas, es necesario aclarar esto para evitar confusiones.
No existen dataciones coincidentes para las migraciones a las
que haré referencia, voy a utilizar una datación
media. Podríamos situarlas aproximadamente entre el segundo
y el primer milenio antes de nuestra era. Los motivos de las mismas
podrían haber sido climáticos, necesidad de alimento
tanto para las comunidades humanas como para los rebaños
de renos, pensemos que se trata de poblaciones que vivían
en la tundra y la taiga, presión étnica u otros
motivos que desconocemos.
¿A
qué llamamos chamán? Se considera chamán
a un individuo, sin importar el género, que tiene la capacidad
de caer en trance extático, con habilidades visionarias
y adivinatorias. Un ser que puede entrar en contacto con el mundo
espiritual. Esto incluye la relación con los ancestros
y diversos espíritus. Para realizar su misión cuenta
con el apoyo de lo que conocemos como animales-guía o protectores.
Tiene aptitud para la curación psicofísica, y según
el enfoque disciplinario también espiritual. Es un individuo
que cumple roles variados dentro de su comunidad, es referente
religioso, pero también el que mantiene el equilibrio socio-político
del clan o la tribu. Una de las funciones principales que se le
atribuyen es la de ser psicopompo, en otros términos, es
el que guía a las almas de los fallecidos a su destino
final, o que puede realizar su rescate cuando son abstraídas
al plano espiritual. Se calificó al chamanismo de fenómeno
mágico-religioso, religión y cosmovisión.
Cada una de estas acepciones tiene sus más y sus menos.
Se sigue aceptando
que el origen de la palabra "chamán" sería tungús,
"saman", y de allí el ruso, "shaman", desde dónde
podría haber pasado al chino como "shamen". El chamanismo
muy probablemente surgió en el Paleolítico, y haya
sido practicado por casi todos los pueblos en los estadios más
tempranos de su evolución religiosa, y aún después.
Habría pasado por varios estadios antes de alcanzar su
forma actual. Las investigaciones realizadas desde distintas disciplinas
han demostrado que cuánto más nos remontamos en
el tiempo tanto más posible es que el ser humano haya podido
desarrollar la capacidad de chamanizar. Estamos hablando de aptitudes
que hoy se consideran patrimonio del ser humano. Hay todavía
vestigios en ciertas regiones como Kamchatka en donde tenemos
un chamanismo colectivo. Entre los Chukchi, uno de cada tres individuos
puede chamanizar. Entre grupos vogules y ostyakos, los miembros
de la comunidad se involucran durante las sesiones, cayendo incluso
en trance junto con el chamán (2).
La capacidad
de chamanizar de comunidades completas está en relación
con el grado de apertura a los planos del inconsciente que tenían
nuestros ancestros. Eran etapas de evolución psíquica
en que lo inconsciente fluía sin restricción, permitiendo
la interacción de diversos planos ontológicos. Se
llegó a esta conclusión luego de examinar la existencia
de comunidades en que todavía esto es posible.
En los estadios
más tempranos éste no era una figura especial, y
además los rituales más importantes eran colectivos.
A medida que se volvían más desarrolladas sus habilidades,
una ocupación que antes podían llevar a cabo muchos
se fue limitando a menos individuos. La debilidad experimentada
ante la naturaleza y el mundo espiritual, reforzó la necesidad
de convertir al chamanismo en una profesión capaz de lidiar
con lo sagrado. Ciertas comunidades preferían a aquellos
que se relacionaban con los planos espirituales celestes o altos,
y despreciaban a los que lo hacían con los planos subterráneos
o bajos. Esto implica un dualismo en su concepción. Sería
justo también decir que había y hay comunidades
que no aceptan esta división, y que por el contrario, consideran
que el verdadero chamán es aquél que se relaciona
con ambos planos.
Mucho de lo
que estoy diciendo tiene resonancias en las comunidades de Siberia
central y occidental, y dentro de ésta última en
aquellos pueblos asentados entre los ríos Yenisei y Ob,
(aquí nos referimos a los ostyakos, votyakos y vogules).
Asimismo, afecta al chamanismo urálico, producto de la
migración de estos pueblos en una franja septentrional
que seguía el camino de la taiga siberiana. Ese desplazamiento
habría tenido lugar hacia mediados del segundo milenio
antes de nuestra era. El chamanismo urálico, que conserva
las características de las ramas más orientales,
se habría desglosado en algún momento a partir de
finales segundo milenio antes de nuestra era, y habría
dado lugar al que conocemos como fino-ugrio propiamente dicho,
que a su vez retiene la mayoría de las características
del urálico. La migración no terminó allí
sino que se habría extendido aun más hacia occidente.
En su derrotero se encontraron con los pueblos asentados en la
región de Carelia, Laponia, y Escandinavia. En esta última
encontraron el substrato autóctono, no indoeuropeo, que
habría tenido las condiciones adecuadas para permitir la
amalgama con el chamanismo fino-ugrio, lo cual no excluye la existencia
de un animismo y chamanismo propio y adecuado a los modos de vida
de los pueblos pescadores y agricultores de la región (3).
Es obvio que
el chamanismo ha existido dentro de una estructura clánica,
y aún mucho antes de la formación de ésta.
En épocas antiguas se sostenía que el clan completo
descendía del animal-ancestro, culto que no necesariamente
era totémico. Con el tiempo, la relación entre el
clan y el animal fue gradualmente olvidada, pero la imagen del
animal-ancestro persistió y vive aún en el chamanismo
actual. Aun en el siglo XX, en Siberia Occidental, se trazaba
el linaje del clan hasta el animal ancestro (4).
La persistencia
notoria del chamanismo es vista como la afirmación de la
existencia de una dimensión espiritual, supranatural del
universo, más real de lo que los científicos quieren
admitir. En forma privada, muchos de los académicos han
admitido que no tienen dudas con respecto a la existencia de ese
plano al que accede el chamán. Entre ellos se encuentran
Mongush Kenin-Lopsan, Anatoly Alekseev, Nadezhda Bulatova (5),
y muchos otros. Algunos de ellos nacieron en regiones que dependían
de la domesticación del reno, o sea que absorbieron el
conocimiento científico que el estilo soviético
imponía, pero aprendieron desde pequeños a honrar
a los espíritus y a los ancestros. El testimonio de estos
investigadores es doblemente importante. Incluso uno de ellos
plasmó ciertos rituales en los que tuvo participación
la chamana Matriona, quien falleció en 1996, renombrada
a través de toda Siberia y más allá aún,
reconocida como una de las últimas grandes chamanas del
siglo XX. Su conocimiento de la cosmología chamánica,
sus aptitudes psíquicas y espirituales, sabiduría
y la amabilidad para con sus "invitados" la convirtieron en una
leyenda. Ella adaptó la tradición chamánica
de la rama Evenk de los tunguses a las necesidades de la vida
contemporánea, por ejemplo, con la purificación
de su nieto, un soldado soviético cuando volvió
de la guerra en Afganistán (6). Tanto los Evenk, como los
Even, son poblaciones tungusas que extendieron la cría
del reno históricamente, atravesando muchas fronteras políticas
y entrando así en contacto con diversos pueblos siberianos.
Podemos decir
que la experiencia chamánica por excelencia es el trance
que posibilita el "viaje" o "vuelo" espiritual. Sobre todo porque
debemos tener en cuenta que se trata de una característica
trans-cultural. Estas comunidades creen que la vida de cada persona
se ve reflejada en un espejo que a su vez refleja el laberinto
de la existencia. El destino de un verdadero chamán es
darse cuenta que cuánto más cerca él se encuentra
del centro de la existencia, más trascendente y libre deviene
su propia esencia. Intuitivamente, sabe y está consciente
de que en el núcleo de ese laberinto moran fuerzas de vida
junto a fuerzas de muerte. Es con ellas con quienes él
debe tratar en forma permanente.
Alguien puede
pensar que estamos ante una visión dualista, y sí,
hay una experiencia dual de la naturaleza, ya que la misma es
vista como reservorio de espíritus y fuerzas en pugna permanente.
Es una paradoja dado que el chamanismo lucha por la unidad espiritual
interna, pero también es una experiencia real llevada a
un plano espiritual. Por eso termina siendo una intuición,
o más que eso, una certeza de un paradigma cósmico.
Aun así, la búsqueda de la armonía sigue
siendo el objetivo final. La muerte es vista como un camino hacia
la bendición y la purificación, un puente angosto
que debe transitarse. Hay que tener en cuenta, y sobre todo después
de esto que acabo de decir, que el trance es un estado de supra-conciencia
(7).
Esta cosmovisión,
registrada en el norte de Asia, es casi la misma que encontramos
en el norte de Europa luego de la migración, pero debemos
sumarle una cantidad de elementos asociados a una concepción
bastante más mágica del universo. En ella, los límites
entre las realidades material-concreta y espiritual, casi no existen.
La sobreimposición del mundo espiritual al material es
considerada algo cotidiano con lo que las personas deben lidiar.
No olvidemos que nos referiremos a una región en la que
se mezclaron por lo menos tres o cuatro cuerpos de creencias basados
en adivinación, profecía, chamanismo, magia y cultos
a la naturaleza.
Con los cambios
sociales, y cierta decadencia en las relaciones inter-tribales,
se producen también cambios asociados con lo espiritual.
El control social sobre las actividades del chamán se debilita
a medida que su campo de acción se extiende hacia otras
tribus.
La estratificación
de la sociedad en estos pueblos, resultó en la formación
de una sociedad de clases. La insatisfacción por la vida
creció, y al quitarse fuerza al chamanismo con la aparición
de otras religiones, ese sentimiento fue compensado por la promesa
de una recompensa después de la muerte. Luego el chamanismo
será objeto de un proceso de supresión y reemplazo
por otras formas de religión o por ninguna. La relación
entre éste y los diferentes cultos generó muchas
veces sistemas mixtos de creencias. A pesar de la diversidad,
por mucho tiempo la masa de la población lo practicaba
dado que en él encontraban respuesta a los cuestionamientos
que la vida les generaba. Sus concepciones, mitos y símbolos
ejercieron una inmensa influencia en las religiones que lo reemplazaron
a lo largo de los milenios.
La preservación
de las tradiciones desde la lejana antigüedad, en religiones,
es una ley universal. Cuando una nueva ideología reemplaza
a una vieja, utiliza modelos previos e ideas que ya estaban en
uso. Una vez surgida, la religión preserva un cierto número
de ideas, heredadas de tiempos anteriores. Esto se comprobó
en Escandinavia, donde puede trazarse el desarrollo de una comunidad
sacerdotal a partir del chamanismo.
Las criaturas
del mundo natural y el complejo teriomórfico (8)
El chamán
siempre estuvo ligado a las criaturas del mundo espiritual. Desde
épocas inmemoriales el hombre ha hecho sacrificios a sus
ancestros y a los espíritus de la naturaleza. La zoomorfización
de estos últimos también confirma su relación
con los ancestros, atestiguada no sólo en los pueblos mencionados,
sino también en la magia europea escandinava. En muchos
pueblos se considera que el lobo y el perro son demonios de la
muerte. Los lapones sostenían que las almas de los muertos
volaban sobre las villas bajo la forma de pájaros emitiendo
sonidos que aterrorizaban. Entre los ugrios del Ob, el alma también
tomaba la forma de un pájaro, en tanto que en Asia Central
se creía que los pájaros que estaban en las ramas
del árbol del mundo eran las almas que esperaban el momento
de reencarnar. Los fineses llamaban a la Vía Láctea,
el "camino de los pájaros" y creían que conducía
a la frontera del universo en donde el firmamento se acercaba
tanto a la tierra que sólo podían vivir allí
criaturas pequeñas como roedores y pájaros. Estas
criaturas del mundo natural están relacionadas también
con la vegetación y la fertilidad.
No es casual
que el árbol del mundo represente tanto la vida como la
muerte entre los pueblos fino-ugrios. Es muy común entre
los lapones la asociación entre los muertos y los árboles.
Creen que frecuentemente los muertos toman la forma de un árbol,
por ejemplo la encina, el fresno de montaña y el abedul.
Los eslavos, por influencia fino-ugria, creían que estos
espíritus del bosque entraban en sus casas y se integraban
a las vigas de madera y así convivían con ellos.
La fluidez
de la naturaleza de las criaturas del imaginario, los convierte
en seres ambiguos. De aquí que para los fineses, carelios
y lapones, éstos puedan tanto ayudar a los cazadores como
obstruir su tarea. Actuarían como intermediarios entre
el cielo y la tierra, pero no cualquiera sería capaz de
verlos o contactarlos. Entre los fino-ugrios, es el chamán,
entre los germano-escandinavos puede hacerlo la seidkona o mujer
practicante del Seidr, que es una magia practicada por mujeres.
De alguna manera, las criaturas de los bosques, también
eran el reflejo o proyección del temor a un mundo desconocido
y difícil de comprender. En todas partes de Europa, las
criaturas etéreas estaban, en su origen, asociadas con
un concepto de vida para-chamánico, al menos hasta la llegada
del Cristianismo.
Las creencias
mitológicas fino-ugrias
El núcleo
de tradiciones folclóricas y mitológicas de los
pueblos fino-ugrios, según los estudiosos más osados,
va tan atrás como el tercer milenio antes de C., otros
sostienen las fechas que mencioné anteriormente. El sistema
de creencias fino-ugrio comenzó a estudiarse seriamente
en la primera mitad del siglo XIX. Podemos decir que incluye esquemas
tradicionales de dioses celestes y terrestres, dioses del bosque
y espíritus del agua. El problema de las influencias externas
en esta mitología es de crucial importancia. Durante su
historia, mantuvieron un contacto muy cercano con los pueblos
de Siberia occidental, con los urálicos, los indoeuropeos
de Europa Oriental, y en Escandinavia con los baltos, los germanos
y además, el pueblo substrato. Luego se agregaría
el Cristianismo y el Islam. El problema es la falta de fuentes
tempranas que reflejen el período en que la integridad
de todas estas tradiciones se mantenía.
En el mito
creacional fino-ugrio encontramos la figura de un dios supremo
(dios del cielo) y de su adversario (un dios del mundo subterráneo),
que junto con el creador da forma al mundo sumergiéndose
uno o ambos para buscar lodo en el fondo del mar. Se calcula que
este mito es de origen proto-fino-ugrio y proto-urálico,
pero lo encontramos en Asia Central también. Hay una característica
a destacar: mientras que el dios supremo tiene un nombre de origen
nativo, su adversario demónico tiene un nombre prestado
de otras lenguas. Por ejemplo el lapón Pärkel
significa diablo, pero llega a través del finés
Perkele, éste llega del lituano Perkunas
y éste a su vez del eslavo, Perun. La mitología
antropogónica fino-ugria muestra los trazos de la interacción
de varias tradiciones, entre ellas, la de una antropogonía
dualista (9). Aquí es observable la influencia de religiones,
pero si vamos más atrás, veremos que la característica
de esta religión eran los cultos a la naturaleza y el animismo,
así como la creencia en diversos dioses de los cuales dependía
el destino del hombre.
De acuerdo
a esta visión, el universo está dividido en tres
mundos principales: el superior, intermedio y el mundo subterráneo.
Hay un árbol, un pilar o una montaña que sirve como
eje que interconecta los tres mundos. Esta reconstrucción
de un modelo fino-ugrio del universo encuentra su soporte en motivos
similares existentes en pueblos asiáticos. El mundo superior,
morada del demiurgo o dios de la tormenta no puede separarse de
la tradición balto-eslava. Por los nombres que se manejan
y que ya mencioné, hubo un contacto claro. Eso no quiere
decir que los restantes motivos de los mitos hayan sido prestados.
Entre los fino-ugrios, los diferentes elementos y fenómenos
naturales del mundo intermedio, son vistos como encarnaciones
de deidades menores femeninas, y reciben el nombre de "espíritus-madres"
(10) . No obstante, la fertilidad y la cosecha están bajo
el patronazgo de deidades masculinas.
El mundo inferior
está regido por el demiurgo adversario y habitado por los
espíritus malignos y sus víctimas (los muertos).
Dado que los samoyedos de Siberia, tienen creencias similares
se cree que éstas salieron de un fondo proto-urálico
que habría incorporado, a su vez, las de los samoyedos.
Los fino-ugrios diferencian entre distintas clases de alma. Es
importante notar que la designación "alma-aliento" es de
origen urálico y que la designación "alma-sombra"
es de origen fino-ugrio. Estas denominaciones estarán luego
en la base de la creencia en el "doble", tan desarrollada en los
pueblos escandinavos.
El culto al
árbol entre los fino-ugrios y en la tradición de
Europa Nórdica
Yggdrasil,
es el fresno sagrado de los antiguos escandinavos, también
conocido como Arbol del Mundo, vamos a ver algunas similitudes
entre las creencias de los pueblos fino-ugrios y los de Europa
Nórdica. Particularmente destacaría la mención
al "Agua de la Vida" en asociación con un árbol
en tanto símbolo arquetípico de fertilidad, y hay
testimonios de esto en las áreas ocupadas por ugrios, fineses
del Volga y yakutos, del mismo modo que lo encontraremos en el
mito germano en Escandinavia. La práctica fino-ugria y
lapona de colgar víctimas sacrificiales en un árbol
chamánico podría haber sido transmitida a los pueblos
europeos primero, y luego a los germanos que hacían sus
ofrendas, incluso de seres humanos, a los árboles alrededor
del templo de Uppsala. Destacamos la imagen deYggdrasil que menciona
la Edda Poética (11), y del cual habría pendido
Odín, cabeza abajo durante nueve días y nueve noches,
en pos del conocimiento de las runas. Esta práctica, ya
era realizada por los lapones para inducir estados alterados de
conciencia. El sacrificio por colgamiento era también practicado
en honor a Odín.
Hay relación
entre el árbol y el destino. Entre los antiguos germanos
tenemos el Himingbjörg, en cuyas hojas creían que
estaba grabado el destino. También encontramos esta relación
entre los turcos otomanos. El pájaro es símbolo
de las almas de los nonatos y al mismo tiempo del "alma-libre",
que rescata el folklore, del chamán fino-ugrio y del samoyedo.
En la esfera
de la magia, la conexión entre la mujer y el árbol
esta totalmente documentada: ambos encarnan a la tierra madre,
y su fertilidad está representada visiblemente. Los suecos
paganos creían que los árboles eran espíritus
protectores de las mujeres embarazadas. También sostenían
que arrojar al fuego ciertos frutos del árbol del mundo
ayudaba a las mujeres embarazadas a dar a luz. Es interesante
notar que la mujer no sólo estaba asociada al árbol
sino también al fuego. Entre los fino-ugrios, podemos citar
la costumbre de que las mujeres saltaran sobre las hogueras, al
igual que se hacía en muchos pueblos europeos, para frenar
y/o desviar las fuerzas del mal.
El abedul
está asociado a la idea de altura, representa lo brillante
y la luz solar, así como las influencias benévolas
de la misma sobre la tierra. De hecho, es posible establecer esta
relación, dada la importancia del espíritu del abedul
en los ritos de fertilidad en Europa Noroccidental, entre los
eslavos y los fino-ugrios.
Introducción
al mundo escandinavo
Sabemos que
cuando los hielos se retiraron de la península escandinava,
allí había un pueblo que se considera hoy, autóctono
de Europa. Antes de la llegada de los germanos, podíamos
encontrar animismo, chamanismo, magia y panteísmo. Todas
esas formas religiosas estaban fusionadas de tal manera que dieron
lugar a un "paganismo" de una riqueza poco común. Cuando
los germanos llegan con sus creencias en dioses del cielo y la
tormenta, divinidades femeninas trivalentes y dioses menores,
sin descartar la creencia en espíritus y seres etéreos,
trataron de imponerse a ese pueblo. Su estructura social jerarquizada,
patriarcal y guerrera no estaba presente en el momento de su llegada
sino que se fue formando mientras estaban asentados en la región.
El pueblo autóctono veneraba la tierra y las fuentes de
agua, el mar. Tendían a establecer sociedades no estratificadas
con una predominancia de actuación de la mujer en el ámbito
de lo sagrado, eran consideradas vehículos de lo divino,
maestras en profecía y adivinación, con una gran
aptitud para entrar en contacto con el mundo de los espíritus.
Recorrían las aldeas, en grupos de nueve o trece para ofrecer
sus servicios chamánicos. Luego, al igual que ocurrió
con otros procesos, se dio la amalgama entre los dos sistemas
de creencias que la Edda Poética reflejó en la firma
de un tratado de paz entre ambos panteones.
Sabemos que
debían tener un andamiaje ritual muy elaborado con respecto
a la relación del hombre con el Más Allá.
La necesidad de compeler los espíritus del hielo, del frío,
el viento y la niebla llevó a los antiguos chamanes a elaborar
rituales complejos, y a los bardos a crear historias acerca del
origen y el fin del mundo, del destino de los dioses, los elfos
y hombres. Las fuerzas de la naturaleza se encarnaron muchas veces
bajo formas de seres mitológicos. En climas extremos, el
hombre desarrolló con más facilidad sus capacidades
espirituales y psíquicas. En este caso, hablamos de profecía
y adivinación enmarcadas en un chamanismo. La Edda Poética
comienza con un capítulo llamado La Visión de la
Adivina o Völuspá, en el que la palabra "spá"
designa el don de profecía o visión, y "volv" alude
a völva, o adivina, quiere decir "la que lleva el
cayado o báculo", y proviene del antiguo nórdico
"völ" o cayado. Por otro lado, existía un tipo de
magia practicada por mujeres exclusivamente, y se sabe que era
autóctona, es decir, no pertenecía a las tribus
germanas que se expandieron por esa región. Las visiones
que canta la völva en ese poema son una expresión
auténtica del genio religioso del paganismo nórdico
pre-cristiano. Están basados en estados de conciencia extáticos.
Los cantos le permiten a la adivina un viaje en el tiempo, llevándola
desde los orígenes a través de los ciclos de generación
del cosmos, los dioses y todo lo existente hasta su mismo destino
final.
Su desplazamiento
en grupo, y de aldea en aldea, indicaría que la videncia
y la adivinación eran un arte organizado y reconocido profesionalmente
como un rol de la mujer. Esta era la religión que enaltecía
a los dioses Vanir, los dioses autóctonos de la fertilidad
y la naturaleza. En cambio, los dioses Aesir, traídos por
los germanos, tenían una magia diferente basada en la fuerza
de las palabras, del sonido. Entre ellos, la magia era practicada
tanto por hombres como por mujeres. Por eso el dios Odín,
dios del conocimiento de lo oculto, dios de los colgados y padre
de los dioses, se sacrifica a sí mismo en pos del conocimiento
de los secretos más atávicos. Y luego, buscará
la magia del Seidr, pero al hacerlo, Odín rompe el esquema
tradicional de los dioses soberanos indo-europeos.
La Völva
o Adivina, conocía cada rincón del mundo de las
sombras, el suyo propio y personal, así como el de los
demás, y esto lleva directamente al conocimiento del mundo
espiritual. Guarda los secretos más profundos de la humanidad,
y aunque todo se abre ante ella, sólo puede observarlo.
En el mundo chamánico nórdico, un manantial, la
raíz de un árbol, pueden servir como puerta de entrada
al mundo espiritual. El beber de esas aguas, es una metáfora
del conocimiento secreto experiencial de nuestro destino y nuestras
raíces (12).
Freyja y el
Seidr
No se dice
demasiado de los dioses Vanir, al menos en cuanto a su origen
y actividades previas a la llegada de los pueblos indoeuropeos
a Escandinavia. Lo que sí se sabe es que eran dioses poderosos
con un culto muy extendido entre el campesinado, y que siguió
vigente aun durante la época del Cristianismo. Entre los
Vanir, se destacan Njörd y sus hijos gemelos Freyr y Freyja,
que son tanto hermanos como esposos. Por más que ellos
sean dioses pacíficos y amados por el pueblo, como todo
dios, eran ambivalentes. Estamos ante una religión cuyo
mayor interés estaba en la renovación del año
agrícola (13).
Freyja era
considerada la Señora del Seidr (14), de esa magia femenina
que tanto ambicionaba conocer Odín. Diosa de la fertilidad,
reunía en sí misma aspectos ambivalentes, por un
lado por su manejo del Seidr y por otro, menos conocido, por ser
la única que le disputó a Odín la mitad de
los muertos caídos en batalla. De ahí que también
sea una Señora de los Muertos. Estaba asociada a deidades
tutelares menores, femeninas, como las dísir (15),
los elfos, la adivinación y a todo lo oculto. Freyja significa
"Señora", aunque sabemos que tenía muchos nombres.
Los rituales asociados con ella fueron los últimos en perderse,
aun en épocas en que el cristianismo perseguía el
culto pagano, los campesinos encontraban la forma de realizarlos.
Posiblemente,
entre las deidades femeninas, ella sea la más importante
de la mitología nórdica. En relación con
la magia, las mujeres eran temidas en cierta forma porque detentaban
un conocimiento que les daba cierto poder. El culto a los Vanir
parece tener posibles raíces en una fusión de chamanismo
lapón y finés con las creencias y cultos de los
pueblos autóctonos. La misma antigüedad de su culto
lo hace fragmentario, sólo ha sobrevivido alguna historia
aquí y allá. Al parecer, todavía hoy, hay
un folklore vivo acerca de ellos. Uno de los nombres que se les
daba era "los Dadores", una clara alusión a su carácter
benéfico.
Freyja era
maestra de las profetisas y hechiceras, este término significa,
en este contexto, el dominio de las fuerzas inherentes a la naturaleza,
presentes en el ser humano también, y el don de manejarlas
para el bien. Era la inspiración de las völvas.
La asociación de Freyja con el mundo de los muertos, indicaría
una relación con los antiguos cultos a la vegetación,
y con los pájaros y otros animales, también el poder
de viajar en estado de trance chamánico entre los diferentes
mundos.
A medida que
el Cristianismo se fue expandiendo, la fama de Freyja y las völvas
se hizo más nefasta, ya asociadas con las brujas, ya con
el demonio. Los símbolos de Freyja eran el jabalí
y los caballos, las yeguas especialmente, esta última asociación
la conecta con un aspecto siniestro. Se trata de los sacrificios
a las dísir y Freyja ostenta el título de
Vanadís o Dis de los Vanir. También
es llamativo que las valkyrias, estén relacionadas a su
culto ya que aparecen como las hijas de Odín, que es un
Aesir. Esto nos proyecta a otros planos, por ejemplo, esa relación
de Freyja con los caídos en batalla y también las
teorías que sostienen que las formas originales de las
valkyrias no serían las que el romanticismo nos hizo conocer.
La mujer
y la magia en las Sagas (16)
La magia en
las regiones nórdicas tiene, como objetivo básico,
ayudar y curar al ser humano, apunta a lo espiritual como fuente
de enfermedad o daño físico. El denominador común
entre estos pueblos es el lugar de preponderancia de la mujer.
En todos los casos nos encontramos con profesionales, preparadas
para cumplir ese rol, y que además han nacido con aptitudes
fuertes y destacadas.
Nos centraremos
en el Seidr. Aunque es el término que más se menciona,
es el más difícil de definir. Suele traducírselo
directamente por "brujería" y fue usado para traducir acciones
que van desde la magia chamánica, tal como viajes espirituales,
curación mágica a partir de la remoción de
espíritus malignos, profecía, canalización
de deidades o espíritus para que se expresen a través
de ellas, realización de magia que afecta el clima y el
comportamiento de los animales, incluido un rango muy amplio de
magia maléfica. No debe extrañar que despertara
cierto temor, o que el Cristianismo haya reaccionado.
También
se cree que su práctica involucraba la preparación
de brebajes y venenos, especialmente los que causan el olvido.
Su característica más simple es que parece ser una
magia del tipo que afecta a la persona a través de sus
percepciones, generando en la mente imágenes que provocan
terror, ilusión, locura, amnesia y otros síntomas.
De esta forma, las personas dañadas no podrían ver
las cosas como realmente son. Estos efectos están muy bien
documentados en las sagas. Parte de este poder se cree que puede
deberse a la hipnosis porque se sostenía que la seidkona,
podía ser privada de sus poderes si se obstruía
su visión. Además el efecto podía desaparecer
cuando la víctima se alejaba de su presencia. Solía
ponérseles un saco hecho de cuero o piel en la cabeza para
impedir que lanzaran sus encantamientos o maldiciones utilizando
el poder de sus ojos. Cuando eso ocurría, la seidkona
invocaba el poder mágico de la segunda visión o
visión espiritual.
La palabra
parece derivar de una de estas dos raíces. La primera derivación
fue propuesta por Grimm, que sugería que estaba relacionada
con la palabra inglesa moderna "seethe"(es la acción de
hervir o hacer que un liquido entre en ebullición) y sería
un derivado de los rituales en los que se hervía agua de
mar para hacer sal. Hay elementos en la literatura que darían
peso a esta derivación, la primera aparece en la Völuspá
21 y 22. Parecería referirse a un proceso químico
o alquímico. Adicionalmente la Völuspá introduce,
el nombre Heidr (del cual derivaría el heath), que en las
antiguas sagas se utiliza para designar a las brujas, y que está
relacionado con la palabra "heathen" (pagano). Se cree que posiblemente,
"Heidr" podría haber sido antiguamente un título
para un practicante de una magia específica, y que fue
usado como nombre propio después de la llegada del Cristianismo,
y a medida que se fue borrando la memoria del verdadero significado
del término. Aquí subyace la creencia en que tales
personas manifiestan su naturaleza interna o esencia en la apariencia
externa y el nombre. La segunda derivación posible de la
palabra sería de la raíz que significa "seat", "sitting",
asiento, sentarse, y está relacionado con el latin sedere
y el inglés antiguo sittan. Esta derivación
es más plausible que la anterior desde que sabemos que
la practica del Seidr debe realizarse en el seid-hjallr,
o asiento "alto" que mencionamos antes.
Los
rituales y profecías incluían siempre cantos y encantamientos
en su comienzo, y el objetivo era convocar a los espíritus
que les revelarían los secretos ocultos por los cuales
eran consultadas las seidkonas. Así se inducían
estados alterados de conciencia que permitía la caída
en el trance y la comunicación con el plano espiritual.
Solían sentarse en ese lugar alto que mencioné,
y profetizaban desde allí. Pero el Seidr podía
ser usado con malos propósitos también, se creía
que podía causar grandes daños, e incluso la muerte.
La túnica
de la seidkona es de color azul porque en la literatura
nórdica estará asociado a la muerte, al mundo subterráneo
de Hel y a los muertos. El uso de plumas en la vestimenta tiene
un simbolismo obvio, ya presente en el chamanismo asiático
y fino-ugrio. El canto por el cual se produce su caída
en trance, se llama Vardhlokkur. No se han preservado palabras
exactas de éste porque estaba prohibido por el Cristianismo,
pero fragmentos alterados de él se habrían usado
como canciones de cuna, como una forma de preservar ese antiguo
saber.
Aunque tanto
los hombres como las mujeres se desempeñaban en los roles
mágicos, se sabe que en el Seidr sólo incursionaban
las últimas, y que en caso de que los hombres la practicaran
se veía amenazada públicamente su masculinidad y
su reputación. Estaríamos ante la acusación
de homosexualidad. Una de las causas para condenar tan fuertemente
su práctica por los hombres, aunque no se ha ratificado,
sería que en los rituales del Seidr podrían
incluirse algunos ritos de índole sexual y que el practicante
fuera objeto de estas atenciones. Desde ya, esto no era bien visto
y mucho menos aceptado en la antigua sociedad germana-escandinava
que hacía un culto del guerrero y la masculinidad. Otra
posibilidad sería que el practicante debiera sufrir la
posesión por parte de los dioses o espíritus convocados.
Permitirle a un espíritu que tome posesión de uno,
o entregarle el control de propio cuerpo y volverse pasivo, es
la antítesis, nuevamente, de lo que estos pueblos podían
aceptar para un varón. Serían dos variantes que
señalarían a un mismo tabú.
De todas formas, encontramos en las sagas algunas menciones a
hombres que la desarrollaban a escondidas.
Cuando nos
encontramos con material concerniente a la magia ejercida por
mujeres, se hace necesario analizar la postura de aquél
que registra los hechos, los escritores de las sagas por ejemplo.
Es fácil descubrir la postura en función del grado
de hostilidad que se demuestra hacia esas prácticas en
el texto, o si son considerados hechos diabólicos y perversos,
entonces sabemos que hay una impronta cristiana. Esto puede verse
especialmente en los conceptos de Seidr y Spá.
Recordamos que el término Spá alude a la
capacidad visionaria y adivinatoria sin invocación ni convocación
de espíritus. La spákona es la que conoce
el Ørlög , nombre del destino en el ámbito
mágico. Ur quiere decir "primordial", "primigenio"
y lög es "ley", sería la ley que rige cómo
serán las cosas dictadas por el destino propiamente dicho,
llamado Wyrd. Se cree que el término Völva,
equivalente de spákona, proviene ya de las antiguas
tribus germánicas, en donde esta palabra fue encontrada
en el nombre o en el título de algunas videntes tribales.
Según
los tiempos van cambiando (17), al principio esa magia que se
realizaba en las mismas casas, y constituía lo que se esperaba
socialmente de la mujer; comienza a condenarse debido al Cristianismo,
y ya no es lo que se espera o lo que la nueva religión
espera, de ella. Es ahí en donde comienzan a aparecer asociados
a la práctica de la magia, sentimientos de frustración,
impotencia e ira. La mujer de la época vikinga entretejía
encantamientos en las hebras de la ropa que tejía para
su familia, en sus telares, y disfrazó sus prácticas
de muchas formas sabiendo que serían acusadas de hechicería.
El Seidr
se practicaba en soledad, se podía tener ayudantes o un
coro para asistir a la seidkona, pero muy rara vez se menciona
en las sagas a grupos de seidkonas, y cuando se hace, se
pone de manifiesto que las practicantes están relacionadas
por vía sanguínea, madre e hija, o hermanas. Hay
una característica netamente chamánica pero poco
comentada con respecto al Seidr, y es la capacidad de proyectar
el propio espíritu durante el ritual, en forma de animal.
El objetivo sería tanto para el bien como para el mal.
Esto refleja las prácticas chamánicas laponas y
siberianas.
Hay una gran
posibilidad de que los relatores de las sagas no hayan sabido
distinguir correctamente entre los distintos tipos de magia. Posiblemente
por eso, aparezcan algunas descripciones confusas, en las que
el Spá, tiene connotaciones de Galdr y Seidr.
El Galdr es un canto mágico, y centra su atención
en el poder del sonido y las palabras, era practicado por los
germanos, tanto hombres como mujeres.
Puede verificarse
muchas similitudes entre la práctica de la magia lapona
y el Seidr. Es más, los comentaristas especializados
que las notaron, dicen que una interesante porción de los
relatos del Seidr en la literatura nórdica, informan
que esta práctica fue aprendida de las hechiceras finesas
y laponas. Generalmente a la seidkona se la define como extranjera,
proveniente de Finlandia o Laponia, y en algún caso, más
raro, de las Islas Británicas. Hay una clara tendencia
a no hacerse cargo de la existencia de esta práctica entre
la población autóctona.
El Seidr
daba a la practicante el conocimiento del futuro, pero siempre
a partir de la convocación de espíritus según
la modalidad chamánica. A este ritual se le suma una variedad
de rituales paganos: sacrificios de comienzos del invierno o blót,
asociados con las casas y los espíritus. Se realizaban
muchas veces en situaciones de crisis. Dentro de ellos, el Seidr
aparece para responder primordialmente a estas situaciones, y
a pedido de un cliente o dentro del contexto de una reunión
comunal. Los servicios de una seidkona itinerante se utilizaban
a estos efectos y era obligación de la persona más
poderosa de la aldea, encontrarla y ocuparse de llevarla y atenderla
como ella se merecía.
Había
reglas de decoro muy claras entre el dueño de casa y la
seidkona. Debía ofrecérsele una comida ceremonial
y se la trataba con gran dignidad, pero sin exagerar. Después
de los acostumbrados intercambios de hospitalidad, o sea la estadía
de un día y una noche, ella accedía a realizar su
servicio para el dueño de casa. Para ese ritual era insuficiente
una sola persona, y es allí donde juegan un rol fundamental
las mujeres de la aldea. Formaban un círculo alrededor
de la seidkona, y una de ellas debía cantar el Vardhlokkur,
era un requisito que debía suministrar su anfitrión.
La seidkona debía agradecer a la mujer que cantaba.
Era parte de las reglas del ritual. Lograda la visión,
se acercaban los hombres a consultar. Además, venía
gente de áreas cercanas. Este ritual tenía entonces
el potencial de unir a las comunidades. Al enterarse de que la
seidkona estaba en una aldea, otros anfitriones le enviaban
su escolta para llevarla a sus casas.
El uso para
el mal del Seidr está bien atestiguado, en especial
en las Hébridas, en donde tenemos una población
mixta celta-escandinava, y en las que se formaron familias de
practicantes. La saga que relata estos eventos es la Laxdaela
Saga. Este fenómeno parece estar compuesto por dos
aspectos bien diferenciados: uno es el conjunto de prácticas
concretas a realizar, y el otro es la interacción con los
espíritus que operan desde el plano sobrenatural e invisible.
Es este último el que introduce el elemento de variación
en cada ritual. La seidkona se convierte en un punto de
convergencia entre los diversos ámbitos de realidad.
Conclusión
Sintéticamente
podemos concluir que hay una clara migración de creencias
desde Asia septentrional hacia la península escandinava.
La reiterada alusión a magia proveniente de lapones, carelios
y fineses, pone de manifiesto el préstamo de creencias
y rituales. Asimismo, es de destacar que ya existía uno
o más tipos de magia en la Europa Nórdica. Este
hecho habría facilitado el asentamiento de inmigrantes
norasiáticos, y la aceptación de buen grado de las
prácticas mágico-religiosas que traían consigo.
Sumado a esta amalgama, encontramos el aporte de la rama germana
de los pueblos indo-europeos. Todas estas creencias y prácticas
serían las que encontró el Cristianismo cuando comenzó
a evangelizar la región.
La circulación
del ritual del Seidr entre las varias comunidades paganas del
norte pre-cristiano nos habla de un proceso dinámico en
cuanto al préstamo de creencias. El Seidr nos muestra
tanto la extensión de intercambio cultural como la complejidad
de la fusión religiosa involucrada en la asimilación
de cada nueva tradición. La antigüedad de estas prácticas
habría constituido una barrera para la aceptación
plena del mensaje cristiano, generando formas mixtas pagano-cristianas.
Este contexto, con su tendencia sincrética, requirió
de una depuración de elementos paganos lo cual se constituyó
en un desafío para el Cristianismo.
Notas
(1)
Con respecto a este tema, pueden consultarse Maldelstam Balzer, M. (ed)
en Shamanic Worlds. Rituals and Lore of Siberia and Central Asia. En la
obra se encuentran los testimonios de Vladimir Basilov, Nikolai
Alekseev, Mongush Kenin-Lopsan y Nadezhda Bulatova, entre otros.
(2) Sobre el tema se puede consultar Basilov, Vladimir en “Chosen
by the Spirits”, pp.3-49 en Maldelstan Balzer, M- Shamanic
Worlds.
(3) Haetta, Odd Mathis, The ancient religion and folk beliefs of the
Sámi, Alta Museum Pamphlets, No. 1, pp.7-42 (ver datos completos
en Bibliografía)
(4) Gemuev, I.N., “Bear Cult in Western Siberia” y Schmidt,
É., “Bear Cult and Mythology of the Northern
O-Ugrians”, ambos en Hoppál M. y Pentikäinen, J.,
Uralic Mythology and Folklore (ver datos completos en
Bibliografía)
(5) Mandelstam Balzer, M. enOp. Cit. p. xviii.
(6) Bulatova, N. “The Evenk Alga Ritual of Blessing” en Mandelstam Balzer, Op. Cit. pp. 237-242
(7) Para ampliar este tema se recomienda la lectura de Kalweit, H.,
Dreamtime and Inner Space. The world of the shaman y DuBois, Th.,
Nordic Religions in the Viking Age. (Datos completos en
Bibliografía).
(8) Recomendamos para este tema, la lectura de Ajkenvald, A.; Helimski,
E. y Petrukhin.V. en “On earliest finno-ugrian mythological
beliefs”, pp. 155-159, así como Vértes, E., en
“Ob-Ugrian and Samoyed Mythological beliefs: Similarities and
Differences” pp. 161-167, en Hoppál
M./Pentikäinen. J. (eds), Uralic Mythology and Folklore.
(9) Ajkhenvald, A, Helimski, E., Petrukhin, V., Op.Cit. p. 155
(10) Supra, p. 158
(11) También llamada Edda Mayor, es una
recopilación de poesía nórdica entre los
siglos IX a XIII, pero de indudable mayor antigüedad. Hay
versión española bajo el título Edda Mayor, en
Alianza Editorial.
(12) Metzner, R., The Well of Remembrance, trata ampliamente el tema de la magia femenina.
(13) Para dioses Vanir, Frey y Freyja, ver Ellis Davidson, H., Gods and Myths of Northern Europe.
(14) La magia Seidr, así como los otros tipos de magia,
están tratados en DuBois, Th., Op. Cit. y en Turville, Petre,
E.O.G., Myths and Religion of the North.
(15) Las disir son deidades tutelares femeninas. Ver Turville-Petre,
Op. Cit. p. 221 y ss, y Ellis Davidson, H., The Road to Hel. A Study of
the Conception of the Dead in Old Norse Literature, pp.130 y ss.
(16) El título responde a un artículo con el mismo nombre
publicado en la revista Folklore y puede consultarse en
http://haldjas.folklore.ee/folklore
(17) La llegada del Cristianismo introducirá cambios radicales.
Puede verse este tema en DuBois, Th., “Intercultural dimensions
of Seidr ritual” en Op. Cit. pp 121 a 139.
Bibliografía
Fuentes
Edda Poética,
anónimo, traducción de Luis Lerate, Madrid, Alianza
Editorial.
Estudios
DuBois,
Thomas A., Nordic Religions in the Viking Age, Philadelphia,
University of Pennsylvania Press, 1999.
Ellis Davidson,
H., Gods and Myths of Northern Europe, Londres, Penguin
Books, 1964.
_____________
, The Road To Hel, New York, Greenwood Press Publishers,
1968.
Haetta,
Odd Mathis, The Ancient Religion and Folk Beliefs of the Sámi,
Noruega, Alta Museum Pamphlets N° 1, 1994
Hoppál,
Mihály/Pentikäinen, Juha, Uralic Mythology
and Folklore, Ethnologica Uralica 1, Budapest/Helsinki, 1989
Kalweit,
Holger, Dreamtime and Inner Space. The World of the Shaman,
Londres, Shambhala, 1988.
Mandelstan
Balzer, Marjorie (Ed.), Shamanic Worlds. Rituals and Lore
of Siberia and Central Asia, Londres, North Castle Book, 1997
Metzner,
Ralph, The Well of Remembrance, Londres, Shambhala, 1994
Turville-Petre,
E.O.G., Myth and Religion of the North, Connecticut, Greenwood
Press Publishers, 1964
Estudios
Complementarios no citados en nota al pie de página
Corradi
Musi, Carla, Shamanism from East to West, Budapest, Akadémiai
Kiadó, 1997
Hoppál,
Mihály, Studies on Mythology and Uralic Shamanism,
Budapest, Akadémiai Kiadó, 2000
___________
y Kim, Tae-gon, Shamanism in Performing Arts, Budapest,
Akadémiai Kiadó, 1995
_________
y Pentikäinen, Juha, Northern Religions and Shamanism,
Ethonologica Uralica 3, Budapest/Helsinki, 1992
Humphrey,
Caroline y Onon, Urgunge, Shamans and Elders. Experience,
Knowledge and Power among the Daur Mongols, Oxford, Clarendon
Press, 1996
Medios
Electrónicos
Women and
Magic in the Sagas, Revista Folklore en http://haldjas.folklore.ee/folklore
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